Este Banfield tiene cosas del gran Ferro que forjó Timoteo Griguol en los 80`s
El revival casi permanente que nos toca vivir en el plano musical parece que también quiere instalarse con fuerza en el mundo del fútbol. Así como se produjo en estos últimos tiempos el regreso a la escena del rock argentino de Soda Stéreo (la banda número uno en la década del 80) y, más reciente aún, los argentinos disfrutamos del retorno a las tablas de un renovado Charly García, ícono solista de aquella década luego de brillar con bandas como Sui Generis o Serú Girán, parece que el fútbol vuelve a ponerse de moda un estilo que hizo furor en el primer lustro de los años 80.
Es que si nos detenemos un buen rato a tratar de encasillar a este Banfield que está haciendo una gran campaña de la mano de “Pelusa” Falcioni, aparecen muchos puntos en común con el gran equipo que supo forjar Don Carlos Timoteo Griguol en la época mas gloriosa de Ferro Carril Oeste, que incluyó dos vueltas (en 1982 y 1984) para el “verdolaga” del barrio porteño de Caballito.
Tanto aquel Ferro como este Banfield enarbolan la bandera del fútbol práctico, con la optimización de recursos como punto de partida. Cuando no sobra material humano, no está mal priorizar la contundencia y la solidez por encima de la belleza. Ojo, que eso tampoco es sinónimo de renunciar al fútbol bien jugado, porque para ello el Viejo Timoteo tenía en Ferro a jugadores fantásticos como el “Beto” Márcico o el “Fino” Cañete y “Pelusa” tiene en el Taladro a hombres finos como Walter Erviti o el colombiano -de enorme futuro- James Rodríguez.
También hay coincidencias en cuestiones que, a la vista del espectador poco interesado en los detalles del fútbol, pueden asomar como irrelevantes, pero que muy lejos están de serlo. Por ejemplo, la metodologia de trabajo. Griguol trabajaba en Ferro en la intimidad del predio de Pontevedra, a varios kilómetros de las luces del centro de Buenos Aires, lo que le permitía gozar de una tranquilidad que en los clubes grandes es imposible de conseguir. Lo propio hace, algunos días de la semana, Falcioni con su plantel de Banfield en el predio que el club del sur del Gran Buenos Aires tiene en Luis Guillón. Los trabajos de laboratorio para ensayar la pelota parada (tanto en defensa como en ataque) tienen una relación muy estrecha con las bondades que brindan predios alejados del ruido grande del fútbol.
La sabiduría del “Maestro” cordobés llevó al verde a los más alto del fútbol argentino en dos ocasiones. Ahora, Julio César Falcioni está cerca de darle a Banfield la alegría más grande de su historia. En el medio, pasaron más de 20 años. La receta sigue siendo la misma: cuando se trabaja a conciencia y no se abandona la senda de la humildad, los sueños pueden hacerse realidad.
El análisis final depende del cristal con que se mire la realidad: para algunos, mirarse en el espejo de los 80`s significa dar un paso atrás. Para otros, no es más que volver a las fuentes del trabajo serio, a largo plazo y alejado del circo.
Nicolás Nardini nació en La Plata, Argentina. Durante quince años realizó narraciones y coberturas especiales del fútbol argentino, tanto en su país de origen como en el resto de suramerica siguiendo las competiciones internacionales. Ahora, afincado en la ciudad de Barcelona, le pone voz a los resúmenes semanales y a las narraciones del fútbol albiceleste en GOLTV. En este blog procurará sacarle el jugo a todas y cada una de las particularidades que rodean al campeonato más pasional del mundo.







