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Este Banfield tiene cosas del gran Ferro que forjó Timoteo Griguol en los 80`s

08Diciembre09

El revival casi permanente que nos toca vivir en el plano musical parece que también quiere instalarse con fuerza en el mundo del fútbol. Así como se produjo en estos últimos tiempos el regreso a la escena del rock argentino de Soda Stéreo (la banda número uno en la década del 80) y, más reciente aún, los argentinos disfrutamos del retorno a las tablas de un renovado Charly García, ícono solista de aquella década luego de brillar con bandas como Sui Generis o Serú Girán, parece que el fútbol vuelve a ponerse de moda un estilo que hizo furor en el primer lustro de los años 80.

Es que si nos detenemos un buen rato a tratar de encasillar a este Banfield que está haciendo una gran campaña de la mano de “Pelusa” Falcioni, aparecen muchos puntos en común con el gran equipo que supo forjar Don Carlos Timoteo Griguol en la época mas gloriosa de Ferro Carril Oeste, que incluyó dos vueltas (en 1982 y 1984) para el “verdolaga” del barrio porteño de Caballito.

Tanto aquel Ferro como este Banfield enarbolan la bandera del fútbol práctico, con la optimización de recursos como punto de partida. Cuando no sobra material humano, no está mal priorizar la contundencia y la solidez por encima de la belleza. Ojo, que eso tampoco es sinónimo de renunciar al fútbol bien jugado, porque para ello el Viejo Timoteo tenía en Ferro a jugadores fantásticos como el “Beto” Márcico o el “Fino” Cañete y “Pelusa” tiene en el Taladro a hombres finos como Walter Erviti o el colombiano -de enorme futuro- James Rodríguez.

También hay coincidencias en cuestiones que, a la vista del espectador poco interesado en los detalles del fútbol, pueden asomar como irrelevantes, pero que muy lejos están de serlo. Por ejemplo, la metodologia de trabajo. Griguol trabajaba en Ferro en la intimidad del predio de Pontevedra, a varios kilómetros de las luces del centro de Buenos Aires, lo que le permitía gozar de una tranquilidad que en los clubes grandes es imposible de conseguir. Lo propio hace, algunos días de la semana, Falcioni con su plantel de Banfield en el predio que el club del sur del Gran Buenos Aires tiene en Luis Guillón. Los trabajos de laboratorio para ensayar la pelota parada (tanto en defensa como en ataque) tienen una relación muy estrecha con las bondades que brindan predios alejados del ruido grande del fútbol.

La sabiduría del “Maestro” cordobés llevó al verde a los más alto del fútbol argentino en dos ocasiones. Ahora, Julio César Falcioni está cerca de darle a Banfield la alegría más grande de su historia. En el medio, pasaron más de 20 años. La receta sigue siendo la misma: cuando se trabaja a conciencia y no se abandona la senda de la humildad, los sueños pueden hacerse realidad.

 El análisis final depende del cristal con que se mire la realidad: para algunos, mirarse en el espejo de los 80`s significa dar un paso atrás. Para otros, no es más que volver a las fuentes del trabajo serio, a largo plazo y alejado del circo.

Hay Román para rato

04Diciembre09

El ya desaparecido titular boquense Pedro Pompilio fue quien se atrevió a lo que parecía una jugada demasiado arriesgada para las arcas del club: repatriar a Juan Román Riquelme de forma casi definitiva, en aquel verano de 2008. Los Xeneizes habían disfrutado del 10 durante un semestre de ensueño (el primero de 2007) cuando el enganche formado en Argentinos Juniors estuvo a préstamo (el pase aún era del Villarreal) y le dio a la entidad de la Ribera su sexta Copa Libertadores de América con Miguel Russo en el banquillo.

Tras esa vuelta olímpica internacional, Román regresó al club dueño de su ficha. Pero por poco tiempo. En diciembre de 2007, en lo que fue la operación más costosa de la historia del fútbol argentino (más de 15 millones de dólares) el ídolo boquense, con acuerdo entre los popes de Boca y del Submarino Amarillo mediante, firmó contrato por el resto de esa temporada 07-08 y por dos más. En el medio -no hace falta recordar que en Villarreal no jugaba porque no contaba para Pellegrini- los dirigentes de ambos clubes accedieron a las exigencias del fubolista: que le respetasen los términos salariales convenidos hasta junio de 2009. Así, el campeón del mundo juvenil en Malasia `97 se comprometió, viendo el inconmensurable esfuerzo financiero que la operación significaba para Boca, a vestir la azul y oro desde junio de 2009 hasta el mismo mes de 2010 sin cobrar un centavo.

En este contexto, desde hace varias semanas algunos emisarios del Corinthians de San Pablo vienen sondeando a Riquelme para que vista la casaca del Timao durante la Libertadores del año próximo. Incluso medios paulistas se animaron a dar casi por hecha la operación. Sin embargo, en el afán de cumplir con la palabra empeñada, el 10 boquense aclaró en las últimas horas que no piensa moverse de Boca. Es más, hasta dio a entender que jugará en La Boca hasta que culmine su carrera.

Discutido,  amado u odiado casi con la misma fuerza por el futbolero argentino en general, con decisiones (como la de decirle que no a la Selección) controvertidas y casi siempre protagonista de las polémicas futboleras mas ardientes por las calles de la Argentina. Al margen de todo ello, si logra ponerse bien fisicamente para encarar  la pretemporada de enero próximo a full, los hinchas de Boca en particular y los amantes del fútbol en general, disfrutarán de un jugador fantástico.

Y cayó el séptimo…

02Diciembre09

“Lo importante es el proyecto”. “Es un trabajo a largo plazo”. “Estamos sembrando hoy para cosechar mañana”. “Nos convenció con las carpetas que nos presentó”. Todas estas frases encierran un dejo de hipocresía si las ponemos en el contexto de un fútbol argentino que en las últimas horas se “comió” a su séptimo entrenador en las 16 fechas que se llevan disputadas del Apertura. Sí, siete entrenadores han dejado su cargo, mientras los actores centrales de este maravilloso espectáculo se siguen mintiendo a sí mismos (y a los que aún se creen todas las declaraciones) con la cantinela de que “se contratan entrenadores pensando en una idea y no solo en resultados inmediatos”.

El último en caer en desgracia en este carrusel interminable de salidas anticipadas de los entrenadores argentinos fue Leonardo Carol Madelón, el DT de Gimnasia. Pero antes culminaron de modo abrupto sus funciones Héctor Rivoira de Atlético Tucumán (en esta vorágine del fútbol nacional está a punto de volver a dirigir, esta vez, a Huracán), Ricardo Zielinski de Chacarita Juniors, Diego Cocca de Godoy Cruz, Ricardo Caruso Lombardi de Racing,  Néstor Gorosito de River y Angel Cappa de Huracán.

Casi siempre son los entrenadores los que asumen el costo de un final accidentado y, en el afán de no quedar como los malos de la película por miedo a ser tildados de conflictivos (esto les cerraría puertas a futuro), los técnicos declaran que “dan un paso al costado” o que “se quedan sin fuerzas” cuando en realidad, casi siempre, son empujados a una renuncia que suele tener un olor a despido encubierto.

Así las cosas, el fondo de esta cuestión, detalles al margen, pasa por darse cuenta que, en tanto y en cuanto las urgencias pesen más que las ideas o proyectos, será difícil constituir varios grandes equipos en nuestro campeonato. A excepción de Vélez o Estudiantes, en el torneo hay solo buenos equipos, pero no “grandes equipos”, de esos que marcan época o imponen estilos. Y para conseguir revertir esta situación, será clave respetar contratos y proyectos contra viento y marea. Hay que evitar la caída en el facilismo de cortar la cabeza de un DT para alivianar presiones, ya que ese es el atajo más sencillo, una especie de árbol que tapa el Bosque. No se puede tapar el sol con las manos, para grandes problemas, grandes soluciones…¿A ustedes les parece una gran solución cortar siempre la cabeza de un entrenador?

Clásico rosarino: que sea una fiesta en paz

20Noviembre09

Es uno de los mejores clásicos de la República Argentina y, porqué no, del mundo. Pocos equipos logran paralizar a una ciudad como Newell`s y Central cada vez que se cruzan en un terreno de juego. La cara más conocida en cuanto a clásicos la ofrecen River y Boca para el espectador internacional. Sin embargo, todos deben saber que el choque entre los dos grandes de Rosario poco tiene que envidiarle al Súper.

Como punto de partida, debemos marcar una gran diferencia. Cuando se miden el Millo y el Xeneize se produce un fenómeno de explosión, desde la ciudad de Buenos Aires hacia el resto del país y el mundo. Además, conviven en una ciudad donde, si bien son mayoría, comparten protagonismo con otros grandes del fútbol albiceleste.

En cambio, en clásicos como el de Rosario y el de La Plata (en lo personal ambos me encantan) el fenómeno es inverso, podríamos hablar de una implosión, con grandes movimientos de masas apasionadas recorriendo las calles de una ciudad. Además, en la población de Rosario y sus alrededores es abrumadora la presencia de hinchas Canallas o Leprosos, casi que no dejan lugar para otros colores.

El domingo se verán las caras una vez mas, en este caso, con varios ingredientes especiales. Newell`s llega como uno de los punteros del torneo. Central con las obligaciones en su lucha en la zona baja de la tabla de promedios. En definitiva, si la sola presencia de esas pesadas camisetas en un mismo campo de fútbol supone un hecho grandioso para el fútbol argentino, vaya si lo es con estos elementos adicionales como extras.

Que aquellos hirientes lemas de “pechos fríos” o “sin aliento” queden en cuestiones del folklore del fútbol y nadie le de cabida a la violencia. Por lo pronto, en la previa, el intendente rosarino tuvo la atinada idea de juntar, en un acto protocolar, a los presidentes de ambos clubes, para bajar una línea de cordura y tolerancia. Pues entonces, que sea una fiesta del fútbol. Que sea una fiesta en paz!

En medio de la lluvia de críticas, rescato valores positivos del equipo de Diego

15Noviembre09

Analizar partidos de fútbol o ciclos de trabajo movidos por un preconcepto o por prejuicios vinculados con hechos pasados -algunos de acontecimiento reciente- puede llevar a quien se deja atrapar por esa red a caer en la trampa de ver siempre todo mal. Encima, se produce un efecto contagio y, de repente, tras aquella desafortunada conferencia de prensa de Maradona en Montevideo, no son pocos los que hacen causa común y se esfuerzan en castigar todos y cada uno de los movimientos del seleccionador argentino.

Lejos de se “efecto contagio” (para algunos hoy la Argentina ya está eliminada en primera ronda de Sudáfrica 2010) procuraré rescatar algunos valores positivos del elenco albiceleste y del ciclo en general de la Selección tras la derrota ante España, sin dejar, lógicamente, de enumerar aquellos aspectos en los que se debe mejorar, que no son pocos por cierto.

Acerca del ciclo: a los seguidores de este blog les recomiento ingresar al historial y releer el artículo que titulé “Durmiendo con el enemigo”, hace varias semanas. En él, les adelanté -antes de que tomaran estado público- las internas que existían en el seno del cuerpo técnico nacional, que conspiraban contra el trabajo de Diego. Ahora, los hechos no hacen más que confirmar aquellos anticipos: tras las clasificación a la fase final del Mundial, Diego decidió separar de su cuerpo técnico a Miguel Lemme por entender que era una especie de “intruso” bilardista dentro de su círculo íntimo y acompañó esta decisión con un pedido expreso a Julio Grondona con respecto al trabajo de Carlos Bilardo como mánager: “lo quiero de saco y corbata en el palco y no de jogging en el campo”.  Aquí no se trata de menospreciar la enorme valía del “Narigón”, un entrenador que está entre los  más importantes de la historia argentina, solo que no está de más delimitar los campo de trabajo de cada uno: ahora Bilardo debe enterrar al DT que lleva adentro y cumplir la misión para la que la AFA lo contrató. Así, se evitará ese “intrusismo” del que alguna vez se animó a hablar Jorge Valdano y el doctor podría aportar, desde su experiencia, un sinnúmero de ideas relacionadas con lo organizativo.

El reemplazante de Lemme es Héctor Enrique, un hombre del riñón maradoniano. El “Negro” tiene el mismo origen humilde que Diego -Pelusa es de Villa Fiorito y los Enrique son de Villa Caraza, ambas zonas humildes del partido de Lanús Oeste en el sur del Gran Buenos Aires- y consiguieron, a base de esfuerzo, salir de la pobreza hasta llegar a ser campeones del mundo en México ‘86. El ex mediocampista del River campeón de todo con Héctor Veira le puede aportar a Maradona, además de una visión distinta del juego, una lealtad inquebrantable, valor esencial en este mundo del fútbol donde se mueven millones de euros.

Sobre el amistoso ante la “Roja”: en el balance de los noventa minutos los de Del Bosque fueron justos triunfadores, sobre todo, porque tuvieron más volumen de juego y mostraron más claridad en el manejo del balón. Los primeros 45 minutos tuvieron un inocultable dominio español.

En ese contexto, rescato algunas cosas positivas del equipo del Diez. En primer lugar, me gustó la fiereza con que todos los jugadores encararon el partido, sabedores de que el juego, de amistoso, tenía muy poco. Ojo, que esa firmeza no se confunda con violencia, que son dos cosas totalmente distintas, dado que si se traspasa esa delgada línea que separa estos conceptos, llegan las tarjetas o las faltas directas cercanas al arco propio.

También fue positiva la entereza anímica para no decaer luego de la desventaja inicial. El equipo no se derrumbó y, como pudo, luchó por llegar a la igualdad.

Como contrapartida, es menester destacar la falta de juego asociado de mitad de cancha en adelante y las fisuras defensivas que permitieron algunas filtraciones rojas.

De todos modos, allí también avisoro, en un futuro no muy lejano, posible soluciones para la Albiceleste. En defensa, Diego debe encontrar un lateral derecho nacido para el puesto, en lugar de seguir probado con centrales corridos a la banda (antes fue Otamendi y ante España le tocó a Coloccini) y con respecto a la zaga central, no debemos perder de vista que Demichelis viene de una larga inactividad en el Bayern y que, luego de recuperarse, tampoco tuvo tantos minutos en campo. Cuando el ex River tome ritmo, no dudo que se convertirá en el patrón del fondo.

Y para ganar volumen de juego, es evidente que Mascherano y Gago no jugarán juntos. Con seguridad, el “Jefecito” será acompañado por Juan Sebastián Verón (ante España Diego no convocó jugadores locales porque no se frenó la competencia) y así, ante la ausencia de un enganche clásico, la Bruja podría manejar los hilos como un cinco adelantado. De ese modo, ganaría juego Messi y también tendrían más abastecimiento Di María por izquierda (si termina de explotar tiene un potencial incalculable) y Maxi o Jonás por la derecha.

Banfield y Newell`s ganan, Estudiantes deleita

11Noviembre09

¡Cuánto se pierden aquellos que sostienen que en el fútbol ganar no es lo más importante, sino que es lo único! Entre otras cosas, se pierden la posibilidad de disfrutar, más allá de la alegría que puede generar un resultado que es innegable, de la belleza y estética que determinados conjuntos entregan dentro del rectángulo de juego. Es más, a esta altura de los acontecimientos, luego de tantas discusiones estériles en el contexto de un siempre polémico fútbol argentino, creo que ya nadie duda acerca de que casi siempre el que mejor juega es el que más gana.

 El partido del pasado fin de semana presentado como “El duelo de los campeones” (se midieron el Vélez ganador del último certamen local y el Pincha campeón de la Libertadores) dejó mucho más que tres puntos en el bolsillo albirrojo. La goleada 3 a 0 de los de Sabella sobre los de Gareca entregó pasajes de un fútbol sublime por parte de los platenses, donde la estética y la efectividad caminaron juntas de la mano.

 Ver a un equipo ganar con suficiencia, sin hacer cambios con el único afán de consumir tiempo, sin esconder balones para retrasar el desarrollo del juego, sin refugiarse en su propio territorio a la primera de cambio luego de conseguir la ventaja, sin pedir la hora para “sumar los porotos” y, encima, regalando perlitas desde los pies de Verón, Benítez, Salgueiro, Boselli y compañía, creo que reconforta a cualquier futbolero que busque emocionarse ante tanto toque o pared bien construida.

Ojo, estos elogios para Estudiantes no son un palo por elevación para Banfield y Newell`s, los unicos dos que superan al Pincha en puntaje, aunque sí busco marcar diferencias. El Taladro y la Lepra recién están consolidando una idea, con eso les alcanza para realizar campañas sumamente destacables, pero en fútbol están a años luz de los albirrojos.

El torneo puede terminar en manos de cualquiera de todos los que están en la “conversa”, pero sea quien fuere el campeón, no dudo en destacar al equipo de Alejandro Sabella como el equipo que más llena la vista. Y ese concepto no se modificará de acuerdo a su lugar final en la tabla.

El Rojo tiene el estadio que su historia merece

31Octubre09

Como el salmón, el Club Atlético Independiente nadó contra la corriente. En un momento difícil en general en la Argentina, donde sobran los dedos de una mano para contar a las personas o entidades que se animan a planear grandes inversiones de dinero, el Rojo le dio una lección a más de uno en el fútbol argentino con la reciente reinauguración de su mítico escenario. El legendario estadio de la “Doble Visera” pasó a llamarse “Libertadores de América” (¡cómo el Diablo no iba a permitirse ese lujo siendo el equipo que más veces ganó ese preciado trofeo americano con siete conquistas!) y se ha transformado -lo será aún más cuando culminen la última etapa de la obra- en uno de los campos más modernos de Sudamérica.

Del viejo estadio quedó en pie tan solo el lateral de la vieja tribuna Cordero, que ahora pasó a llamarse Ricardo Bochini (al igual que la calle contigua a esa grada) en homenaje al ídolo más grande de la historia de la institución y uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos en el fútbol criollo. Es más, en la encuesta que organizó la comisión directiva del club para decidir el nombre del nuevo escenario, el Bocha quedó a pocos votos del primer lugar. Tal vez por eso, el mítico número 10 del Rojo (es el gran ídolo que aún hoy tiene Diego Maradona) se sintió un tanto molesto y no acudió a la gran fiesta inaugural. De todos modos, el tiempo cura las heridas y, más tarde o más temprano, Bochini deleitará a los fanas del Diablo con su presencia en el palco que especialmente la CD le regaló de por vida.

El viejo estadio de Independiente había sido inaugurado en 1928 y contaba en su haber con el orgullo de ser el primero en toda Sudamérica cuya construcción era íntegramente de cemento. Con retoques, acondicionamientos y ampliaciones, esa fue la casa del “Rey de Copas” (ahora comparte ese mote con Boca tras la fantástica última decada Xeneize) hasta diciembre de 2006, cuando se cerraron sus puertas para empezar a soñar con su remodelación casi total.

En aquel momento, los agoreros de turno, creyeron que la nueva cancha nunca se iba a terminar y que pasaría a engrosar la larga nómina de obras inconclusas argentinas. Sin embargo, con una dirigencia testaruda, que supo destinar buena parte de los ingresos por ventas fabulosas (Agüero, Ustari, Denis, etc) y, al mismo tiempo, agudizar al ingenio para achicar el déficit operativo mensual, el sueño fue posible.

A este gran mérito, hay que sumar otras cuestiones no menos trascendentes, como haber podido sortear la brutal inflación de la economía argentina (los números proyectados originalmente se triplicaron), haber ralizado semejante obra con fondos genuionos y sin caer en pedidos al Estado y, sobre todo, haber cumplido con los plazos casi a la perfección, puntualmente, con un retraso de unos ocho meses, que es lo mismo que nada comparado con otros proyectos argentinos.

En definitiva, con el nuevo escenario ganan todos en el fútbol argentino. En primer lugar, los hinchas y socios del Rojo, que disfrutarán de una de las canchas más modernas y cómodas del país, pero además la Argentina en general contará con un campo con excelentes ángulos de visión, una gran iluminación y una disposición de tribunas bien cercana al campo, al mejor estilo de los escenarios de punta a nivel mundial. Felicitaciones Rojo, el esfuerzo valió la pena!

No siempre querer es poder

27Octubre09

Procuraré no caer en el facilismo de resumir toda mi visión de la última edición del Superclásico al mero hecho de decir que “fue un tiempo para cada uno”. El tema, más profundo, es tratar de argumentar porqué el primer tiempo fue de River y el segundo de Boca, ya que de esa manera desnudaremos flaquezas y virtudes de los dos clubes más importantes de la Argentina.

El primer tiempo fue de River: esto se debió al inteligente planteo táctico de Leo Astrada, a través del cual, quedaron expuestas, en forma categórica, las falencias defensivas del Boca de Basile. El Jefe propuso presión en la mitad de la cancha (por momentos la dupla Almeyda-Domingo me hizo recordar a aquella fantástica conformada por el propio Astrada y el Chapa Zapata que eran denominados los “pac-man”) y vértigo para salir con explosión en ataque. De esta manera, mató dos pájaros de un tiro: a) No le permitió a Boca -en el primer capítulo- jugar al ritmo de Riquelme. b) Con los estiletazos de Gallardo, la velocidad de Buonanotte y las apariciones al vacío de Nico Domingo desnudó lo mal que defiende Boca, sobre todo en su tándem Cáceres-Paletta.

El segundo tiempo fue de Boca: por varias razones, por un lado, porque el propio equipo de Basile salió del letargo, Román empezó a agarrarla más y River no pudo sostener en el complemento el nivel físico de su presión. Por otro, porque así como Astrada acertó en la estrategia inicial, entiendo que con la salida de Gallardo (debido a la expulsión de Villagra) y el ingreso de Coronel se equivocó, ya que le permitió el Xeneize hacer lo que más sabe: imponer su propio ritmo de juego. Fue un cambio demasiado cauteloso el del Jefe, en realidad, no propio de la historia y filosofia de River.

Por último, párrafo aparte para Martín Palermo, un tipo que se esfuerza por seguir haciendo historia (está segundo en la tabla de máximos artilleros del Súper por detrás de Don Angel Labruna) y que con su gol le sacó lustre a la ley de los goleadores: pueden estar perdidos buena parte del juego, pero cuando tienen una no perdonan. Y vaya si lo sabrá el pobre Cabral, que hizo un esfuerzo titánico para defenderlo -pese a todo creo que lo hizo muy bien, principalmente de arriba- y sin embargo no evitó que el Loco se fuera sin gritar.

El súper siempre es el súper

21Octubre09

No importan los antecedentes inmediatos. Tampoco si están o no en lo más alto de la tabla de posiciones. El simple hecho de ver 22 camisetas desparramadas en un mismo rectángulo de juego con la banda roja de un lado y los colores azul y oro del otro alcanza para que cualquier amante del fútbol, del lugar que fuere del planeta, se detenga a prestar la máxima atención. La edición 184 del superclásico del fútbol argentino (y unos de los mejores del mundo) ya empezó a jugarse en la previa y comenzó a desatar los desbordes de pasión tan típicos cuando se miden los dos equipos más grandes del fútbol albiceleste.

Cuando Saúl Laverni pite el inicio del tan esperado partido en el Monumental, poco importará que Boca marche en el décimo puesto de la tabla y River en el décimosexto, porque el valor intrínseco del enfrentamiento está blindado a prueba de coyuntura. La grandeza de semejante cotejo puede mucho más que los momentos. Estar arriba, en la mitad o abajo en la clasificación es algo efímero, que se desvanece en el aire, en cambio, ver a estas dos potencias populares frente a frente irradia una expectativa difícil de emular en todo el globo.

Es que la grandeza pasa por el peso de la historia, por la significancia de las camisetas, por el recuerdo siempre actual de las estrellas que supieron vestir tan gloriosos uniformes, por la popularidad de las hinchadas, por la tascendencia que hace añicos las fronteras de la República Argentina para convertirse en un fenómeno global, por la especie de parálisis en la que entra el país durante noventa minutos y por tantas otras cosas más.

Si a estos ingredientes le sumamos la presencia en el terreno de juego de hombres con historia en ambas instituciones, como el Pelado Almeyda, Ortega o Gallardo del lado del Millo o Ibarra, Juan Román Riguelme o el Titán Palermo en la esfera Xeneize, ya no quedan dudas: hasta los más escépticos se engancharán con el Superclásico.

¿Quién llega con más presión? Difícil dar una respuesta tajante, aunque en lo personal creo que es River porque su campaña es más floja, porque es local y porque si no comienza la remontada podría quedarse afuera la de la próxima Copa Libertadores luego de casi quince años de presencia ininterrumpida en el máximo trofeo continental. No obstante, Boca carga con la presión de no perder el último tren para prenderse en la pelea por el título (está a cinco unidades del líder San Lorenzo) y para ello su único negocio sería sumar de a tres.

Señores, la mesa está servida: nos aprestamos a vivir el máximo espectáculo del fútbol argentino.

Que lástima, querido Diego

15Octubre09

Es imposible idear una columna sin que los hechos extrafutbolísticos pasen por encima a los aspectos deportivos. Anoche, pocos segundos después de consumada la victoria argentina en territorio oriental, tomé un lapiz y un papel y escribí no menos de diez puntos positivos -pese a lo que poco que se valoró en general semejante triunfo- emparentados con el 1 a 0 del equipo albiceleste sobre la Celeste.

Pero claro, luego vino el tsumani que derrumbó toda idea de análisis táctico, porque no mencionar en estas líneas alguna posición respecto de los agravios de Diego en la conferencia de prensa sería caer en una alarmante ceguera conceptual a la hora de clasificar los hechos que merecen ser analizados. Y les confieso algo: estas líneas las escribo como periodista, pero también como argentino que saboreó en su infancia y adolescencia de los mejores momentos del Diez. No obstante, procuro separar mi lógico cariño por Diego del deber de condenar, con energía, los dichos fuera de lugar en la conferencia de prensa brindada en el Centenario.

Es una pena que Diego haya mostrado, otra vez, su peor cara: la de un protagonista falto de equilibrio. Una vez más, las emociones fueron su peor enemigo. Era el momento de apelar a la calma, de paladear una clasificación tan sufrida como merecida. Pero no. Los impulsos pudieron más que la razón. Y, lo que es peor, quienes rodean a Pelusa no se dan cuenta -o tal vez sí pero no se animan a decírselo- que el único y principal perjudicado por estos sucesos es él. Claro, cuando no hay autoridad intelectual para conformar un cuerpo técnico, tampoco la hay para cuestionar, desde la buena fe, algún accionar equivocado de un compañero o superior.

Diego dejó pasar una oportunidad inmejorable. Acababa de conseguir la primera victoria argentina en la historia de las Eliminatorias en Uruguay y, por ende, el pasaporte a Sudáfrica sin repesca de por medio. Era el momento justo para compartir el éxito con los suyos y ponerse más allá de quienes lo critican que, en definitiva, no hacen más que su trabajo. Sería bueno que, de una vez por todas, los protagonistas aprendan a convivir con la crítica, así, darían una lección de democracia y tolerancia, pero, sobre todo, de inteligencia.

 Verón, el único ejemplo

Por último, no quiero dejar de destacar el hecho positivo de todo el post-partido. En las antípodas de la grosería y el escándalo, es justo enaltecer la figura de Juan Sebastián Verón. Y no por lo que hizo con la pelota (que también fue muy bueno) sino porque fue el único componente de la delegación argentina que esbozó una autocrítica sincera y, sobre todo, que pudo gobernar sus emociones con declaraciones regadas por el sentido común: “hubo errores en todas las esferas, desde arriba hasta abajo, que esto sirva para mejorar” sostuvo, sereno, la Brujita. Ojalá que ahora, luego del temporal, el resto de los actores tomen nota. Por el bien del fútbo, por el bien de todos.


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